miércoles, 13 de septiembre de 2017

EL JUCHITÁN DE FERRATER MORA

José Noé Mijangos Cruz



La comunidad de Juchitán no era conocida con la solidez de una población en donde la pujanza urbana, comercial o social, hubiera aparecido con esa fuerza que prevalece en las metrópolis. A no ser que la política se instalara como ocurrió hace unas décadas, Juchitán vivía de la emoción local en una trinchera artesanal. A Juchitán le acaba de pasar lo que alguna vez sugirió para la comunidad catalana el académico español radicado en los Estados Unidos Ferrater Mora: que un terremoto se hiciera presente en la Generalitat del entonces presidente Jordi Pujol para que esa región autónoma se diera a conocer.

Juchitán ahora recorre el mundo ante un escenario inédito: su población sufre un terremoto de 8.2 grados Richter, en donde la mayoría de las viviendas se afectaron considerablemente y en donde el luto pesa con esa nebulosa de dislocación ambiental que circunda sus calles y el zócalo tradicional. Juchitán se encuentra acaparando la noticia ante una situación que lo ha llevado a ser el discurso preferido de la política, ante una porción de esa sociedad que resiente su dolor en la desesperanza, la incomprensión y la falta de desempeño meteórico de sus autoridades.



El centro de la ciudad de Juchitán, Oaxaca, lugar emblemático por su concurrencia permanente, está en una situación de deterioro que impide habitarse, incluso, arremolina a sus pobladores pero ahora para servir de culto a la catástrofe y no para la plática amena y la reunión social. Los daños son cuantiosos y el luto sólo quedó en la bandera izada en los primeros minutos del viernes por un habitante que se aprestó el duelo ante un promontorio de sutilezas que contaban la historia y la gallardía de sus habitantes, aunque la sencillez de vida que llevaban no robara el protagonismo que ahora algunos medios de comunicación y familias encumbradas de este lugar pretenden robar sin ningún escrúpulo. La declaratoria de zona de desastre debe elevarse al nivel de enviar recursos urgentes para comenzar los trabajos de rehabilitación de accesos principales, barrido de escombros, demolición de casas inhabitables, construcción de inmuebles y readecuación de edificios públicos.

Juchitán es su gente campirana, sus artesanos, sus artistas, en una comunidad que todavía conserva la templanza de una raza que empieza con lucidez sus labores matinales, una comunidad que festeja en las calles sus danzas y sones que pendulan esas vestimentas únicas al compás de una altiva paisana y un acompañante que coordina su atuendo con su esfuerzo cultural legado centenariamente. Al Juchitán de Ferrater Mora, también se le anota Unión Hidalgo, Asunción Ixtaltepec, Ixtepec y Salina Cruz, entre otras localidades. Comunidades que fueron minimizadas por alguna razón de desinformación extendida hacia autoridades federales, estatales y municipales.

Los que habitamos este lugar, vivimos una noche comprometida aquel fatídico 7 de septiembre. La situación era de descontrol general. Personas deambulaban por las inmediaciones de Juchitán pretendiendo alejarse de este lugar que alguna vez los cobijó. Alejarse de Juchitán fue la idea más sobresaliente. Los que se quedaron, generalmente eran habitantes nativos de Juchitán que querían disponer de recursos para auxiliar a sus familiares, pero los recursos eran escasos. El servicio público de transporte colapsó, ante la amenaza sumada de delincuencia avalada por la oscuridad de la noche y la deslectrificación. Ya de por sí la delincuencia desatada del Juchitán de Ferrater Mora venía encumbrándose desde hace un buen tiempo, lo que puso a los habitantes en ascuas tras el uso de la fuerza pública municipal sólo para hacer presencia continua en su zócalo o zonas céntricas, ocupando la periferia esa misma policía sólo para distribuir personal desde su cuartel y hacia su cuartel.



Pocos hemos recorrido sus áreas céntricas. La tristeza y la preocupación de otro movimiento semejante al del jueves 7 de septiembre, sigue viviendo entre sus ocupantes. La zona de La Riviera, donde se encuentran viviendas de interés alto, sufrió daños inmensos, pues se encuentran colapsados algunos inmuebles y otros con daños en bardas y paredes. Los vidrios astillados se notaron en Harmon Hall, centro de enseñanza que se encuentra en esa misma zona.

La venta de pánico es fluctuante en el ambiente juchiteco. Mayor pánico genera mayor utilidad de las ventas a precio alzado, además que propicia mayor encubrimiento de ayudas presuntamente humanitarias que traen aparejados tintes políticos de grueso calado.

Twitter: @JNMIJANGOS

(Publicado en El Universal 13/09/17 http://www.eluniversal.com.mx/columna/noe-mijangos/nacion/el-juchitan-de-ferrater-mora y en +Noticiasnet.mx Voz e Imagen de Oaxaca, 11/09/2017, p. 6A)

domingo, 20 de agosto de 2017

ORGANISMOS VIVOS Y FAUNA PERRUNA EN OAXACA

José Noé Mijangos Cruz




Hace mucho tiempo la intelectualidad mexicana leyó un discurso sobre el “derecho de los guijarros”, una idea petrificada sobre el hecho de no mover de su función original a las piedras de río, pues generaban un ecosistema virtuoso para la organización de los seres vivos. Por ejemplo, la “intemperización biológica”, posibilita que el musgo destruya a la piedra por un proceso natural que desmineraliza los obstáculos originales para el torrente que se lanza al vacío y genera maravillosas imágenes de vida silvestre. Eso, incluso, me permitió escribir una metáfora en el año 2005 (ca.) en la revista El Mundo del Abogado: “… como la horadación natural que recolecta el agua y vuelve la cascada a su remanso.”



Los seres vivos quizá no estén en la opinión general con el afán de protegerlos o preservarlos, están perviviendo ante una escasa comprensión del mundo sobre su coexistencia en esta participación humana llamada: civilización. Las redes sociales, si bien han exhibido comportamientos inadecuados respecto del maltrato animal, no han permitido, por otra parte, ahondar el signo distintivo de nuestra consideración apropiada a los seres vivos. En vez de hacernos a la carga de buscar culpables, deberíamos adquirir competencias de readecuarnos a la coexistencia de los seres vivos, como un generoso proceso de repercusión ambiental.

Los dispensarios de agua y comida que se han venido proponiendo para generar certeza de sobrevivencia a los animales domésticos en situación de calle, si bien comienzan a preocupar a la población que habita esta entidad, no han logrado redimensionarse como información ante un público que delimita sus necesidades humanas ante una preocupación de escasez general. Oaxaca comienza a resentir “abandono y maltrato animal”. La población perruna en situación de calle, ha venido a ser la fauna que más resiente la incomprensión general de un habitante oaxaqueño que rechaza la coexistencia con la vida animal y que en grado relativo, asume una indiferencia que controla el panorama reduccionista de producir afectando los intereses en la calidad de vida de los seres que lo circundan.



Si bien la sociedad política no ayuda en mucho, la sociedad civil debe recomponer los signos de control institucional para devolverlos al control pedagógico-instrumental que reeduque a una población que no vuelva pieza de museo a una fauna que necesita coexistir en los distintos órdenes en donde se generen espacios ambientales dignos de los que lo habitan. La calidad en la vida de los seres vivos, no es una capacidad de respuesta que espera ser lisonjeada, pues es el círculo virtuoso que podría generar un cambio en la manera de convivir, tanto humana como vegetal o animal.

El ser humano no puede ser indiferente a su capacidad de respuesta crítica que le da sentido a la convivencia pacífica con los seres vivos. Filósofos de nuevo cuño, se han dado a la tarea de volver orgánico lo inorgánico, no en su base científica de proliferación o supervivencia, sino en el debate de poner lo inmaterial, como los guijarros, ante una amenaza de su existencia si su movilidad es provocada por la mano del hombre (respuesta antrópica), pues eso también pondría en desventaja al musgo que crece por sobre ellos y mineraliza en un proceso natural las afluentes.

Revictimizar a la población perruna que sufre los embates que el ser humano le impone en su proceso inconsecuente de convivencia social, perseguiría una reacción inconsecuente por buscar culpables que sufren la desventaja del linchamiento social, cuando en realidad, la sociedad política se mantiene inmóvil en su consecuente gusto por el poder, derrochando recursos que usan de manera inapropiada y acostumbrándose a buscar más recursos para programas emergentes que incumplen por sistema, mientras la población espera un ataque frontal a los problemas cotidianos que como en este caso, llevan deterioro, daño e indolencia ante la preocupación de atender las necesidades de animales domésticos como los perros y los gatos callejeros.



Oaxaca ha entrado a una oferta política municipal que termina en el 2018 y en una oferta política que lo gobernará 6 años a nivel entidad federativa, su sociedad política no atiende la demanda de la sociedad civil, por eso la sociedad civil deberá volver a los cauces originales los compromisos políticos mediante educación de calidad: formal, no formal e informal.


Twitter: @JNMIJANGOS

(Publicado en +Noticiasnet.mx Voz e Imagen de Oaxaca, 20/08/2017, p. 6A)

martes, 18 de julio de 2017

SUSTENTABILIDAD EN EL ISTMO DE TEHUANTEPEC

José Noé Mijangos Cruz

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Es una expresión que generalmente se le vincula a la preservación del medio ambiente, pero al manejarla con el hincapié acostumbrado se le aísla de su carácter filosófico cuya magnitud escapa del control riguroso de su creación por considerársele poco redituable a los alcances utilitaristas de los organismos que rentabilizan la función evaluadora de las metas que una sociedad se impone desde la estandarización internacional.

La sustentabilidad trabaja con muchas dimensiones, y una muy importante es el empoderamiento de la ciudadanía y la participación social. Como tal, se espera que los derechos universales del ser humano queden total e integralmente reconocidos en la realidad circundante. Por ejemplo, un nativo no podrá esperar emigrar de su contexto original como tampoco deberá permitirse ser excluido de su propia realidad social. Muchos casos esperan turno ante el papel poco garantizador de los países que como México buscan salir urgentemente del subdesarrollo.

El Istmo de Tehuantepec queda expuesto desde esta perspectiva poco realista que se le avizora en un futuro rentabilizador de su economía local, a una desventaja comparativa y competitiva que algunos puentes terrestres como el norteamericano ya operan con éxito casos de desplazamiento este-oeste, en donde el corredor transístmico quedaría sin función operativa de alto rendimiento, habida cuenta de sus limitadas capacidades para atender la demanda de travesía de contenedores como se encuentra prevista en años venideros.

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Sustentabilidad aquí, luego entonces, debería considerarse la probabilidad de debate serio entre las comunidades del conocimiento del Istmo de Tehuantepec, para atender la magnitud de su previsible operación, o la oferta de otra fuente de producción que no termine siendo ni la Zona Económica Especial tardía, ni el favorecimiento de la intervención estatal que implique la deformación de la actividad tradicional económica regional, para un espacio de maquila tecnológica en donde se incube a una clase media, se generen desechos tóxicos y se detenga una transformación del espacio ecológico ya de por sí en peligro de extinguirse.

El Istmo de Tehuantepec mantiene escuelas políticas de resistencia social, ahora debe generar comunidades del conocimiento que desde los espacios virtuales mantengan vigente la chispa de la ocupación por el entorno geográfico, el planteamiento de una lengua original con enfoque educativo, que desde los espacios de la informalidad familiar, pasen a las comunidades del conocimiento de las redes sociales también conocidas como aprendizajes no formales, para que de ahí se matricule a instituciones de educación formal en ciclos que otorguen grados, en un todo orgánico que trascienda su realidad y se afronte como capacidad discursiva y opere como competencia transdiciplinar.

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Las sociedades istmeñas del conocimiento, en sus entornos virtuales, deberán superar facetas de alfabetización en espacios digitales de educación no formal, y obtener de la hiperconectividad ventajas de discusión en tiempo real o remoto que genere una situación de cambio e innovación por sobre los ciclos educativos formales, animando la actualización de contextos o nodos de convivencia cuyas situaciones sociales no dejan duda que no desean obtener grados, pero que si se encuentran interesados en buscar una mejora de actualización del cómo operar su proyecto de vida por muy modesto que éste sea.

Si bien el capital extranjero es un motor de operación financiera en los sistemas sociales, también se sabe que es un mundo occidental de explotación, cuyo plato se sirve con guisados exquisitos aunque la mexicanidad opere como servidumbre, y la clase política mexicana (de élite) sea atendida en el patio trasero. Los organismos internacionales no han hecho lo suficiente para orientar y fiscalizar lo que los países hacen en materia de respeto a los derechos fundamentales, aunque la sustentabilidad sea una bandera que se asome de vez en cuando en el menú de las discusiones hemisféricas.

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Para otra ocasión que se hable de sustentabilidad, dejemos que sea el fin el que se exclame: respeto irrestricto a los derechos universales del ser humano, y no el medio, ecologizar, medioambientar, o consumir el reciclaje motivado por la operación trashumante de los capitales frívolos. Consumir es la tarea que se nos otorga como mensaje equivocado.


Twitter: @JNMIJANGOS

(Publicado en +Noticiasnet.mx Voz e Imagen de Oaxaca, 18/07/2017, p. 6A)

jueves, 13 de julio de 2017

AL DERECHO Y AL REVÉS

AL DERECHO Y AL REVÉS

José Noé Mijangos Cruz

Al editorialista universitario que me
acompañó durante cuatro años en una
hazaña periodística en Oaxaca:
Miguel Carbonell



Miguel Carbonell y yo (1994).


El derecho exige de sus fuentes formales que se integren desde sus principios, sus valores, sus exigencias éticas, generando un trabajo completo que le ha dado sentido a la expresión del sujeto que espera formar: “el jurista”. Pocos personajes se mueven desde esos caminos humanos de la defensa en la conciencia colectiva que le da sentido a la división de poderes personificada en la judicatura mexicana vista a partir de una sociedad política que transita hacia el sistema político contemporáneo, “… más flexible y abarcador…” que el Estado, en palabras del recién fallecido Giovanni Sartori.

Bernardo Gómez del Campo, experto en Seguridad Nacional, Irving Ojeda y yo (2017).


El derecho es más que las leyes, aunque a los universitarios de la década del noventa nos gustara la expresión “escuela de leyes”, porque representaba la vitrina desde donde nos proyectábamos con exhibiciones inacabadas que a ratos se distraían del compromiso humano, social. Escuela de Derecho o Facultad de Derecho, en el mejor de los casos, necesita de la doctrina para manejar controles de riesgos. Incluso la Facultad la amplía a partir del posgrado que ofrece como oferta educativa; en ese lapso, la actualización, la educación continua y la familia de juristas hace prosperar la inimaginable astucia que se desprende como una sinapsis colectiva y transforma al ser humano que escogió esta honrosa carrera a prepararle el camino a las nuevas generaciones.

Adriana García Puig, José María Morfin Castillejos y yo, entre otros (1994).


El derecho, para quienes amamos esta carrera (en mi caso la quise tardíamente), la ilusión no es moribunda ni merece desfallecer porque haya signos vitales de alcances limitados; muere una generación y nace otra: en ellas, es incontenible la dicha que cada hornada disfruta al no empezar de cero. Desde mi generación, la de 1990-1994 de la Facultad de Derecho de la UNAM, nos dimos cuenta cómo una serie de visores y reclutadores estaban atentos a demostrarnos interés por sobresalir entre las aspiraciones que aún manteníamos como testigos silentes.

José María Ortega, Miguel Ángel Torres Rivero, Enrique Espejel Caso y yo (1994).


Ahora nos enteramos que nuestra generación aportó un académico destacado del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM: Miguel Carbonell, un presidente del Instituto Nacional Electoral: Lorenzo Córdova Vianello, litigantes que se han involucrado en asuntos de relevancia y expertos en el área de la Seguridad Nacional; amén de políticos que desbordan talento para ceñirse a modelos transitivos de organización social. El derecho es la profesión con mucho lenguaje operativo que decanta en la inmediatez cotidiana con esmerada precisión y bagaje estilístico.

Luis Sánchez-Caballero Rigault y yo, entre otro (1994).


No seremos como los economistas, que con poco lenguaje se han venido considerando los profesionales del futuro. Nuestra formación universitaria comenzó con los clérigos seculares del siglo XI y como profesión liberal despertó sospechas de ordenar el mundo desde los despóticos o sostener revueltas con los subversivos. El derecho ha sido la solución a muchos intrincados modos de combinar los esfuerzos que la diversidad cultural asume como una trayectoria original de la civilización.

Alfonso Lanzagorta y yo (1994).


Ahora que los tribunales deben fomentar la vida social mexicana desde un régimen que ya lo prevé de manera obligada, resultado de años de experiencia opresora de provocar sólo la continuidad de poder que evitaba la distribución que en justicia corresponde a estratos hartamente dejados en situaciones de precariedad, el derecho retoma su condición de transmisor de beneficios a una mayor cantidad de ciudadanos de este país. De manera automática, la libertad de cualquier ser humano debe ser velada por los universales derechos que le asisten desde la cuna hasta la tumba, por eso hablamos de “sustentabilidad” en términos de reconocimiento a la condición que cualquier ser humano tiene a satisfacer sus necesidades sin que se le remilgue o reproche.

Carlos Arellano García y yo (1994).


El derecho, cuando se actualiza, se propaga como una licencia que establece criterios nuevos para nuevos procedimientos. Por eso decíamos que los estudiantes del derecho no empezamos de cero, nos espera reconocer una retahíla de saberes que se han incubado en la vida profesional y una admirable experiencia de nuestros mentores que prodigiosamente han abastecido de producción editorial muchas páginas de la historia ética que es nuestro compromiso ideal en la transparencia que tanto se habla en la creación de una relevante fiscalía en México.


Twitter: @JNMIJANGOS

(Publicado en +Noticiasnet.mx Voz e Imagen de Oaxaca, 13/07/2017, p. 6A)

viernes, 2 de junio de 2017

BAILEMOS EL BIMBO

BAILEMOS EL BIMBO

José Noé Mijangos Cruz

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El pasado fin semana terminaron las velas de mayo en el Istmo de Tehuantepec. Una pieza musical arreglada se ha hecho emblemática desde hace unos años por su ritmo pegajoso y su total desapego a la formalidad chata. “Bailemos el Bimbo”, música de 1974 (c.), lanzada a la fama por el grupo discotequero francés Bimbo Jet e interpretada entre otros artistas por Gigliola Cinquetti y Georgie Dann, casualmente se convirtió en la secuencia mayormente vista del cine cómico norteamericano “Loca academia de policía”, canción que en las fiestas de mayo en el Istmo de Tehuantepec se escucha con insistencia y se espera como una versión mimetizada del desparpajo y la espontaneidad.

Para la comunidad de El Espinal, el cumplimiento de sus velas terminó con una pista ovacionada por la lluvia que detonó en bullicio de estruendos provocados por la madre naturaleza y la improvisación de asientos de plástico haciendo literalmente las veces de paraguas. La Vela del Rosario de El Espinal, cerró el pasado sábado con sendas intervenciones musicales que tuvieron que cancelar su participación por el fuerte torrencial que provocaba asombro de los lugareños y fantasías desbordadas. Se notó la ausencia del Súper Grupo Juárez, en esta última vela, luego de ser por antonomasia la agrupación musical anfitriona, aunque se le vio cerrando su agenda musical en la “Lavada de ollas” de la Vela San Vicente Goola, lado norte. Anterior a esta vela, la San Mateo, la de San Juan y la Primavera, lucieron igual de participativas, haciendo gala de unas costumbres arraigadas y animosas.

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En Juchitán, las “regadas” abastecieron de nueva cuenta la espera programada y decidida de sus pobladores que se permitieron estar en las calles puntalmente para participar de este espectáculo popular inusual en varias comunidades de la región. La que se vivió el pasado sábado, la más grande de Juchitán, dejó sentir el cariño de los organizadores de San Vicente Goola Norte y Sur. El despliegue de tan variados espectáculos visuales y auditivos, colocó en charola de plata la disposición de los organizadores para alentar generación tras generación la preservación de tan admirables costumbres.

Las Velas de Mayo en Juchitán de Zaragoza, no sucumbieron aun con la lluvia pertinaz que asaltó a más de una de ellas. El cobijo de sus “velos” tampoco resguardó la total entereza de sus invitados que se manifestaron prestos a admitir la consideración que la inclemencia del tiempo debía tener en estas esplendorosas tradiciones. Fue así como los compromisos se cumplieron, en ocasiones en todas las fiestas de principio a fin, o en parte también se pudieron considerar solamente calendas, velas o lavadas de ollas.

Mayo, mes de las tradicionales velas istmeñas en Oaxaca


Muchas agrupaciones musicales de la región del Istmo de Tehuantepec han despegado con total profesionalismo para estar a la altura de las intervenciones de los grupos musicales foráneos. Algunos grupos musicales foráneos que estuvieron amenizando alguna vela juchiteca, no llegaron a animar suficientemente tan exigentes gustos, situación que se notaba por la escasa audiencia a la hora de dirigirse los invitados a la pista de baile. Lucir a esas agrupaciones foráneas costosas sólo para decorarlas en “selfies” admitió un raro espectáculo que se minimizó por el contraste de empeño y selección de los músicos locales.

La prensa nacional e internacional, como ha sido el caso siempre, estuvo atenta a integrar a sus dispositivos electrónicos la cobertura de estas fiestas cuya elegancia y diversidad en los atuendos generó la disposición de su gente a colaborar en este ambiente festivo que tiene lugar en un mes del año que se obsequia sin remilgos. Como ha sido el caso de algunas velas juchitecas, se dejó sentir la rigurosidad que el “derecho de admisión” ya había determinado para aclarar lo relacionado con las características válidas del atuendo tradicional y la aportación en especie que corresponde entregar a los caballeros en el puesto al que fue invitado.



Tal y como reza el título de este artículo, este domingo todavía se encontraba Juchitán de fiesta, y se escuchaba la música que iba a demostrar un rítmico paso de banda que se barría con los arreglos istmeños de las agrupaciones musicales que le han dado orgullo y sentimiento a estas velas de mayo que se esperarán otros doce meses con la misma tonalidad de inmediatez y orgullo zapoteca. Para esperar contentos las velas istmeñas del 2018, sólo nos resta decir: “Bailemos el Bimbo”.


Twitter: @JNMIJANGOS


(Publicado en +Noticiasnet.mx Voz e Imagen de Oaxaca, 02/06/2017, p. 6A)

jueves, 11 de mayo de 2017

LA BALLENA Y SU ENCUENTRO CON UN LUGAR LLAMADO SALINA CRUZ

LA BALLENA Y SU ENCUENTRO CON UN LUGAR LLAMADO SALINA CRUZ

José Noé Mijangos Cruz



No es frecuente avistar a una ballena por las costas de Oaxaca. En el mar abierto, sin embargo, la probabilidad de que se dé, queda en el anecdotario de los marinos que se hacen a la mar para disponer de los recursos provenientes de ese ecosistema. Salina Cruz, con todo y los recursos materiales e institucionales para hacerle frente a una situación de varamiento de cetáceos, no alcanza a ser una zona de reacción rápida ante tal incidente y la ingenuidad de sus pobladores es la misma que la de un militar naval o la de un investigador de universidad subsidiada por el gobierno del estado.

En Salina Cruz las profesiones se excretan por los poros como una receta local de comida rápida. Sus profesionistas son hechos por universidades prontas a recibir incentivos económicos que cocinan dicharacheros que se pulen exhibiendo sus títulos de esto y de lo otro, aunque en la realidad sólo se justifique que siendo veterinario, no llegó a cursar la materia de “cetáceos”. Pero el salinacrucense no sólo es un producto universitario que se hace en Instituciones de Educación Superior locales, también se fabrica en universidades foráneas donde la mentalidad de exaltar su condición silvestre sale a relucir lisonjeando virtudes que encubren vicios sociales desde que se fundó como una localidad oficial en los registros públicos.



Toda una historia supina que reverbera su grandeza de 110 años, desde que se inauguraron los trabajos de dársena, astillero e infraestructura ferroviaria, no hace más que comprometer a un poblador salinacrucense a adoptar un estilo de vida que le han hecho creer es cosmopolita cuando en realidad es condescendiente con lo extraño y rudo con lo nativo. Sabemos que hablar del mar es meterse en aguas profundas (metáfora de su complejidad discursiva), pero también sabemos que nos da lo mismo tener una ballena para la “selfie” como si fuera un trofeo de caza, una ballena para asumirnos “ambientalistas” (citar en nuestras casas a voluntarios para rescatar a la ballena, algo así como “liberar a Willy”), y una ballena para la postal turística de un Salina Cruz en víspera de una puesta de sol.

La “ballena cervantina” es aquella que ahora moribunda dejó musitar la siguiente frase: “Moriré en un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme”. Ese Salina Cruz lisonjero se atrevió a mover a una ballena que creyó ser ayudada. A cambio, su “confianza en el mundo” que David Goleman ha discutido en sus libros que exclaman quienes “han perdido la fe” con la pregunta “¿Por qué a mí?, hubo quedado resuelta en un sinsentido catastrófico: “matar de incertidumbre a la ballena”.



Ninguna respuesta institucional monitoreó a la ballena después de su partida de Bahía La Ventosa, se dejó a su suerte su historial itinerante: su carta de mar. Lugareños bienintencionados no pudieron con una burocracia indecente, esa que todo escatima, pero que más pronto que oportuna ya estaba lista para comprar cubetas y regalos de cocina para la mamá que fue festejada en su día. La misma ballena de encallar en el Mar de Cortés, probablemente tuviera mejor asistencia, pues ahí cuentan con expertos, unidades de monitoreo e investigadores que siguen el curso de esa especie marina. El sur, el sur sin embargo, molida como está de autoridades “echadorsitas”, lacerantes y castrantes, sólo vive del reporte, la foto evidencia y las redes sociales. El mensaje para las ballenas es el siguiente: “no encallen en Salina Cruz, pues la curiosidad de sus pobladores nunca ha sido amiga de la precisión por sobrevivir”.

Twitter: @JNMIJANGOS


(Publicado en +Noticiasnet.mx Voz e Imagen de Oaxaca, 11/05/2017, p. 7A)

domingo, 9 de abril de 2017

EL SENADO OAXAQUEÑO

EL SENADO OAXAQUEÑO

José Noé Mijangos Cruz



Muchas cosas empiezan a tomar sentido cuando se platican desde necesidades particulares. El Senado oaxaqueño es una necesidad, ahora que para algunas de sus regiones se empieza a proyectar la inversión extranjera directa (IED). El Istmo de Tehuantepec por ejemplo, se considera ya no un polo de desarrollo, sino una exponencial Zona Económica Especial (ZEE), y eso repercute en estrategias de participación intermunicipal, semejante al caso chino. Un Senado oaxaqueño, daría la posibilidad a nuestra entidad, de ya no depender de la política exterior del Senado mexicano. Plantearía nuevos retos al Estado mexicano e innovaría en políticas de proximidad con su base gubernativa delegada: Oaxaca, siempre creativa en su política de resistencia.


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De considerarse la creación de un Senado oaxaqueño, se tendría que pensar de entrada, en ocho representantes que involucren las iniciativas de las regiones de la Cuenca, la Costa, la Mixteca, el Valle, Las dos sierras, la Cañada y por supuesto, del Istmo. La mayoría relativa (MR) aquí, se tendría que hacer realidad con esta curia, única en su tipo, que le daría a los demás estados la posibilidad de perseguir los mismos intereses en proyectos de inversión en donde se necesite la emancipación de la política internacional que hasta ahora es un privilegio de la Cámara de Senadores Federal. Otros tres senadores por el principio de representación proporcional (RP) se deberían sumar para lograr un cuarto del actual congreso local, si seguimos la proporción poblacional entre el congreso federal de 500 legisladores y el Senado mexicano que cuenta con 128 legisladores.

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La figura del organismo “intermunicipal” que se le ocurrió a China, promueve una política de proximidad, como ya lo decíamos líneas arriba, que consulta y faculta a los gobiernos municipales para que determinen contextualmente (en su propio ambiente) las razones de peso que pongan a los “bienes de capital” como prioritarios para distribuir sus utilidades de manera equitativa al mismo ritmo que el trabajo (mano de obra local) aporta sus rendimientos ocupacionales. El Senado oaxaqueño, podría sustituir a los “organismos intermunicipales” chinos, basándose en una consideración occidental de la que ya disponemos en proporción sobrada los que cohabitamos en sus fronteras con países industrializados que mueven capital en volúmenes altos. Aunque el know-how (saber cómo) chino, podría dar mayores visos de ataque frontal a los problemas que el comercio internacional implica.

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Desde hace mucho, desmarcarse de la federación, fue el comienzo de trabajos pioneros en los Estados Unidos de Norteamérica para generar iniciativas de mercados que pudieran aportar capital inmediato y permisos especiales para que parte de las utilidades de esas inversiones pudieran regresar al capital de origen con el permiso del organismo que se encuentra facultado para autorizar esa repatriación del capital extranjero: el senado local. Incluso, exagerando un poco esta situación, y pasando a crear el Senado municipal, garantizaría una gobernanza eficaz en los niveles inferiores, siempre subestimados y hasta ahora dependientes de la gracia que le conceda el gobierno oaxaqueño o la federación.

Energía eólica

Sin un Senado oaxaqueño, las empresas eólicas instaladas en el Istmo de Tehuantepec, propiciaron un banquete majestuoso que colocó a los “bienes de capital” en su ventaja comparativa y competitiva que sólo beneficiaba sus inversiones, y en donde la federación colocó a su organismo de energía (Comisión Federal de Electricidad) como la única legitimada para hacer de los kilovatios, la tasa de compra subrogada en favor sólo de sus intereses captados como riqueza nacional, pero nunca resarcidos a las regiones que la propician.


Twitter: @JNMIJANGOS


(Publicado en +Noticiasnet.mx Voz e Imagen de Oaxaca, 09/04/2017, p. 6A)