viernes, 29 de abril de 2016

VELAS JUCHITECAS

VELAS JUCHITECAS

José Noé Mijangos Cruz



Gran parte de quienes escriben sobre las velas juchitecas, dan santos y señas, sobre con qué vela se empieza y con qué velas se termina, calenda, regadas, contingentes, padrinazgos y madrinazgos, exigencias en la vestimenta, quema de armazones pirotécnicos, sombreros charro 24, cerveza y mezcal, música de viento y orquestas de pretensiones económicas o de fama internacional. Juchitán se luce porque su población se demuestra anfitriona y enmarca su situación social desde la motivación que le permite alternar sus fiestas tradicionales con su economía de empuje que no se vincula todavía a dependencias externas.

Se pensaría que Juchitán es sólo gente longeva que dirige desde su trono gerontocrático a la comitiva, debido a sus deseos de aspiración y relevancia social, pero es probable que nos equivoquemos si pensamos eso. Juchitán es dominada, en parte, por su juventud sabia, que no deja morir en la pretensión de la modernidad a su civilización ancestral. Ser conducidos por jóvenes, hace que Juchitán se extienda rozagante desde su sépalo hasta su pétalo. No en balde, algunos visitantes son anticipados de que Juchitán es de las flores. El olor penetrante de su elixir servido como noción afrodisiaca sobre esos cuerpos mancebos en señal de triunfo, hace que en los eventos políticos en puerta, los futuros gobernantes lleguen con el collar de ‘guiechachi’ al cuello, demostrando que la resina vegetal les extiende su plenitud irrigada desde que revienta la sierpe en los patios comunales que convidan las más industriosas ocupaciones.

Foto: Gerardo Alfaro Cruz


Toda la comunidad de Juchitán participa y se demuestra gustosa de unas prendas únicas en su vocación criolla, ese criollismo que discrepa de la túnica corrida y que debe llevar dos piezas en los cuerpos esbeltos y esteatopígicos que desarrolla el atractivo de la talla femenina local. Nadie está proscrito tras la bienvenida que se le da al visitante en una muralla de contención que lo protege desde la casa rústica hasta el lugar de reunión que conlleva una velada en donde la noche se pierde junto con las liviandades. De madrugada, la sociedad se despierta como si estuviera hecha para confundirse con la espesura contemplativa de una noche que se siente desafiada, pero que espera ansiosa vencer esos cuerpos con la crema salival que se ocuparon en preparar para el fermento pencas de maguey o racimos lupulares. La silueta de ese destino lúdico, hace que esos cuerpos, jóvenes de hecho, se muevan entre las sombras de un pasaje de canciones que al ritmo del ‘pitu nisiaba’ se atreven a desconectar los nervios y las articulaciones para acaparar las miradas de tan sensuales gozos que se conculcan autorizaciones para el desgobierno del juicio y se prologan en las miradas absortas como una dislocación general.



Se acerca el día en donde los centauros y centáurides se impondrán con esa gracia para echar suertes y comprometerse desde muy jóvenes ante el obsequio que le disputan a las amistades, desde donde concurren para atravesar su comunidad alegrando la tarde y dejando desde horas anticipadas los quehaceres de culto que se endilgan oprobiosos a los negocios que esclavizan primerizos, luego del ahorro colaborativo que se previó meses antes.

La fiesta no termina donde apenas comienza. Durante un mes, se podrán decidir juicios en los tribunales, se podrán notificar requerimientos fiscales, se podrán comunicar oficios, circulares y manuales de organización, pero eso no bastará para esquivar a una comunidad que de empleos oficiales no vive, celebra a plenitud su felicidad de combatir la depresión contemporánea de la mezquindad, mediante el juego peligroso de allegarse deseos, ilusiones y fantasías cuya idea vascular es convocar a sus hijos dispersos por el mundo a que se reporten a su centro de operaciones. Ahora que se permite este tiempo de festejos, el Istmo de Tehuantepec se fascinará de convocar a todas sus comunidades a que se decoren esos encuentros con el colorido y entrega que sus autoridades ‘principales’ han venido debatiendo como destino cultural, haciendo de la religión, el sincretismo, la añoranza y la tradición, una estela de opiniones que no han sucumbido ante el afán profesional de emparejarlo todo.

Los pueblos istmeños seguirán deleitándose de la naturaleza que les dio origen. Mujeres y hombres que se demuestran a través de sus fiestas un planteamiento del bien vivir que se traduce en el despertar por la curiosidad humana, transmitidos de padres a hijos. Los ancianos se demuestran orgullosos de prestar este servicio, que es la deuda por el futuro. Una deuda que no los inflaciona, que les ocasiona una renta que en los hechos se respalda con una propedéutica sutil, que no se cuestiona porque todo en ella es benéfica. Las velas juchitecas, literalmente no pagan renta, pues de tantas sonrisas la deuda se convierte en espléndidas satisfacciones que deben superar las generaciones por venir.


Twitter:@JNMIJANGOS

(Publicado en +Noticiasnet.mx Voz e Imagen de Oaxaca, 29/04/2016, p.10A)

viernes, 1 de abril de 2016

ISTMEÑOS: ES HORA DE VOLVER A CASA

ISTMEÑOS: ES HORA DE VOLVER A CASA

José Noé Mijangos Cruz

Diego Huerta/Instagram

Estudios comparados dan cuenta que cuando se proyectan colisiones en el espacio, se deben prever condiciones de juegos de suma positiva, para afianzar las fortalezas implícitas que una debilidad supuesta en las contribuciones empantanen a los agentes de cambio involucrados circunstancialmente o dejados a su suerte dadas las sorpresas de las que pueden aquejar los organismos de reclamación o de solución controversial.

El Istmo de Tehuantepec, reducto de una condición ambiental en creciente pendulación civilizatoria, vive azarosamente sin tener que lamentar una ruta de cosas hechas o dadas como imperativo de vida. Su gente, su política y su doctrina de ruptura, ahora es el atractivo que cualquier mortal quiere obtener como una suerte de naturalización ecuménica (puesta al servicio de la civilización misma).

Foto: Diana Manzo

No hace mucho, ser istmeño representaba una nota de pasaje cultural degradado e inexacto. Las ‘velas’, para quienes sólo querían obtener un estatus de ligereza conceptual, eran la panacea a esa condición de cambio. Tehuantepec le reclamaba Juchitán, la residualización de su indumentaria, en sentido contrario, Juchitán apelaba a un acto escasamente republicano y de democracia elemental, el que solamente se adoctrinara sobre el papel cultural desde las cimientes de la élite lisonjeada de ese bastión dominico.

Ese resultado etnocéntrico, ha propiciado un nudo difícil de desatar y han sido las nuevas generaciones quienes han comprendido que no se puede seguir discutiendo sobre lazos de hermandad que se siguen condicionando de manera deficiente, sin aterrizar en el fondo: hacer de esta tierra un aspecto central de los proyectos de vida de quienes siguen emigrando aun sin la persistencia de la incompetencia cultural (desde la exigencia occidental), que pudo haber tenido sentido hace unas décadas.

Vivir en la provincia, en la que uno ha estado viviendo por generaciones, puede ser la solución a crisis existenciales de generaciones que ahora nos asomamos a esta parte de la entidad oaxaqueña asombrados de la riqueza cultural escasamente manipulada y que debe seguirse debatiendo a condición de integrar nuevos estudios sobre procesos humanizadores de preservación de los nichos ecológicos alternativos y de predominancia de las lenguas originales, así como las motivaciones de la dieta artesanal y los espacios de participación social.

Ha sido el Istmo de Tehuantepec el rebelde de la entidad oaxaqueña. El Valle es el ejemplo del orden doctrinal que avasalla las conductas altisonantes y contrastantes. Los colores y la disposición de sus tejidos son imperiales, entrópicos, niegan el cambio y pudieran padecer de la unidad reaccionaria. El Valle es el corolario del enseñoreado que avista al enemigo, lo niega y lo expulsa. Su papel político es la penetración abisal desde la doctrina de la delación que reúne cuerpo y espíritu en un monolito ocre y acre en el que se convierten sus agentes metropolitanos.

En cambio, el Istmo de Tehuantepec es neguentrópico, galimático, potencialmente sexuado (es Eros quien lo mantiene como ‘sibarita’ o como ‘hedonista’). No es en balde que las flores sean los bordados desde donde se sujeta la voluptuosidad de este paraíso tropical (planicie costera). Las articulaciones políticas son dignas de nuevos movimientos sociales: espontáneas, etéreas. Se vive prácticamente a la sombra de arbustos que enseñan nuevos pasadizos secretos. El orden cósmico es desorden humano incitante, en donde la deformación de la realidad es necesaria para vivir. Se vive de una imaginación pasajera: ninguna idea mantiene piel permanente. Se nos permite arrancar de los árboles el fruto prohibido con la sonrisa infantil que le gusta a la naturaleza que le regalemos, para que esa liviandad pase ante sus ojos como una mera caricatura de aturdimiento emocional. La naturaleza acoge nuestra sangre y nuestra carne, como una contrapartida de arrebatarle sus placeres lúdicos y joviales.

Foto: Juan Carlos Reyes G.

La política es entronización, y los ‘istmeños’ no se toman esa iniciación como algo grave; la política aquí es el pasaje del cambio cultivado como aspiración de vida. No nos interesa llegar con las corbatas y sacos aliñados, donde la vida se hace a diario con camisa meridional y pantalón de fajina. Los actos solemnes podrían ser los de fiesta patronal o de consecución de un afecto a Occidente que le permitió quedarse como una reminiscencia criolla. La mujer istmeña es una benefactora pronta: acoge a sus hijos como una madre diligente, propicia el encuentro plácido de un acto de disgregación que a los istmeños nos sale natural. Del Istmo de Tehuantepec sus hijos nos vamos tan pronto como lo conocemos, somos errantes: es hora de volver a casa.


Twitter:@JNMIJANGOS

(Publicado en +Noticiasnet.mx Voz e Imagen de Oaxaca, 01/04/2016, p.10A)

viernes, 11 de marzo de 2016

OAXAQUEÑOS DE QUINTA

Para los estándares nacionales, nos gobierna un político pobre de ingresos/ Foto: sinembargo.mx

Cuando se lanza la expresión: ‘Oaxaqueños de quinta’, se intenta decir una cosa que generalmente la gente común trueca por esta otra: existe un nivel específico para cualquier mortal nacido en esta entidad federativa. En el mundo de las apariencias, la expresión alcanza una modalidad de compresión (acción y efecto de comprimir), que no se distingue el alcance despectivo al que nos lanzan los números duros de la macroeconomía. Con esta expresión, el factor ‘cinco’ nos lanza categóricamente (al número metafórico 32) a todos los oaxaqueños sin distinción, a la voracidad colectiva mexicana que nutre, afianza y determina, que somos una carga para la nación, pero, además, somos una condición única de frustración y derrota colectiva, que merece la pena resaltar.

Hasta el momento, no se ha dado un panorama respecto de esta versión que permaneció oculta por todo el tiempo en el que nos desarrollamos como seres acríticos, generando de manera gratuita una discriminación endógena dentro de la discriminación exógena: literalmente una ‘discriminación dentro de la discriminación’. De esa expresión, el país ha cavado su propia tumba discursiva de nación contemporánea y de convivencia pacífica, pues, en parte, los regalos que le ha dado a la población oaxaqueña son bicoca de oportunidad que alienta a los ingenuos: es como si un felino entrenara para la caza a su cría con la presa atrapada entre sus garras y la presa en vez de zafarse de tan dilemático peligro cooperara con su propia victimización.

Iremos por partes, y de manera sucinta:

1. “Oaxaca es una, con respecto de sus males”. La unificación de comprimir a su clase social en este remedo de versión sociológica, involucra a su clase política. Una casa de 7 millones de dólares (la casa de San Felipe del Agua que el pintor Sergio Hernández evidenció como ostentación del actual gobernador del estado), no es suficiente para que la sociedad mexicana la declare ostentosa, es decir, sigue siendo un gobernador pobre (con escaso dinero propio) quien dirige el estado de Oaxaca. De ahí que muchos ex gobernadores oaxaqueños, les haya hecho publicidad gratuita la denuncia que la prensa nacional le incrimina como operaciones inmobiliarias en el exterior que deberían investigarse.
Los oaxaqueños somos su folklor, no hay occidentales en este contexto/Foto: Maleno

2. “Oaxaca vive del subsidio nacional que inversamente proporcional a su desarrollo productivo obtiene como recurso propio”. Y sigue la mata dando, pues ahora con el folklor que nos sobra, los ‘pueblos mágicos’ deberían ser nuestros en alta proporción, para adjudicarse inversiones culturales de índole comunitaria, una vez aclarado que es la entidad con variante lingüística y diversidad étnica altamente competitiva. La cara bonita de la entidad se ha llenado de antropólogos y etnólogos que se aventuran a torcer los designios de una afición por la evidencia de forma que no es la pesquisa de fondo: la Guelaguetza. ‘Los oaxaqueños son los danzantes’, es la reducción o compresión (acción y efecto de comprimir) de una simplificación social que genera ‘discriminación positiva’ a los pobladores urbanos (no pertenecientes a una etnia, occidentales aunque nativos de estas ancestrales tierras). Pero como la gente urbana, en una proporción considerable tiene la pinta de reminiscencias étnicas, la quinta expresión de esta entidad también la ubica en la simplificación de no verse reflejada en la modalidad de desempeño contemporáneo: comercio de alto calado, empresariado socialmente responsable, inversionista de capital redituable en el manejo de acciones en bolsa, sociedad de capital variable y responsabilidad limitada de una cooperativa de producción o de consumidores, inversor en tecnología de desarrollo o de desempeño en redes y un amplio etcétera. De ahí que ser ‘quejumbroso’ sea la opción, ante una reacción nacional adversa.


Lo que pasa en Oaxaca en materia educativa es una expectativa de la que se nos juzga/Foto: Jorge Luis Plata

3. “Lo que se ve no se juzga, es expresado con mayor intensidad cuando se trata de Oaxaca”. Esta fraseología de simplificaciones oscuras y de aseveraciones ocurrentes declara una alternativa de opinión que se dice fácil de ignorar, pero importante de corregir. Oaxaca es todo y es nada para la opinión resultante que se sale de nuestro contorno y entorno. Todos somos responsables del vandalismo magisterial sea que connote aspiraciones legítimas o no. De Oaxaca sale el personal magisterial premiado que fue evaluado para enfatizar el logro de una decisión política de Estado, en donde la reforma constitucional pasó por el control legislativo y se asumió como legal. De eso también somos responsables, pues se juzga que en Oaxaca es decisivo lo que ocurra en materia de educación, cuando no es necesariamente así la situación de repercusiones críticas que debe contemplar una trascendencia histórica de todo el entramado que involucra aspectos torales y no solamente mediáticos.

De esta manera, la expresión que dio título a este artículo, tiene una parte de verdad: los demás nos destacan para todo lo atrasado que quieran considerar como atención a los dictados que impone la sociedad en todos los rincones de la república mexicana, exceptuando esta provincia.

Twitter:@JNMIJANGOS

(Publicado en +Noticiasnet.mx Voz e Imagen de Oaxaca, 11/03/2016, p.12A)

viernes, 26 de febrero de 2016

LA IZQUIERDA CONSUMISTA ATACA DE NUEVO

José Noé Mijangos Cruz

La izquierda de consumo, siguió una ventaja insuperable de volcarse hacia la ‘información’, que era y fue su negocio, ubicándose en este partido o el siguiente. No fue casual la sanción impuesta a Movimiento Ciudadano, después de ser escasamente meticuloso con una información que el INE, en su momento, le cedió en forma de padrón, considerando no sólo el buen criterio de ese partido, sino el criterio firme que consideraba que no cambiaría con todo lo circunstancial que tenía por delante.

En Oaxaca, la izquierda de consumo ahora toma nombre de ‘indígena’ y ‘oaxaqueño’, en una perorata que abusa de interlocución mediática, con una probable doble moral en partidos falocráticos que juegan con el ‘trato diferenciado legítimo’. Que en el PRI hayan sentado a Mariana Benitez Tiburcio, en su aspiración a la gubernatura del estado, no nos cae de extraño. Pero que en MORENA se hayan desgastado para que Salomón Jara fuera el único con legitimidad para aspirar a una candidatura a la gubernatura, está difícil de creer. Ninguna ‘mujer’ se asoma en las aspiraciones a la gubernatura del estado, que hasta se espera que las pocas que la querían, las hayan sentado con ventajas comparativas en escaños o puestos de responsabilidad en los cargos del poder ejecutivo del estado, próximos a heredarse como platos compartidos de la pujanza que el ascenso les tiene disponibles.

No nos convierte en cómplices que nos enteremos que el oportunismo se juegue su última carta ante el uso de indicadores que los posicionan como los precandidatos con mayor nivel de aceptación entre los electores. Benjamín Robles Montoya, en el uso legítimo que le otorgan unas leyes injustas, gasta una contemplativa cantidad de dinero sin que nadie le juzgue ese proceder o le imponga correctivos que hagan efectiva la eficacia de las normas; si la suerte estuviera de nuestro lado, nadie le tuviera temor al uso indiscriminado de dinero, pero tampoco se nos permitiera que ese uso indiscriminado se nos saliera de evidente desproporción, marcándosenos la correspondiente acotación cuando los límites hubieran pasado el umbral de supervivencia.

Las dobles ‘naturalizaciones’ o membresías también hacen complicado el carácter decisorio de los probables votantes en las próximas elecciones locales, tanto que ojalá estuviéramos en el terreno de la complejidad como aprendizaje diverso, más bien nos coloca en la confusión burda de a quién reconocer en esta maraña de ‘tránsfugas’ partidistas. Diódoro Carrasco en la panista Secretaría General de Gobierno (Segego) de Puebla, difícilmente quita los ojos de Oaxaca en donde tiene un superlativo interés porque José Antonio Estefan Garfias en el PRD, se posicione ante una candidatura. Alberto Benitez Tiburcio, con la hermana formando parte del equipo de transición de Alejandro Murat, es enviado a favorecer intereses del PRI, dentro de un truco viejo que da la apariencia de oposición real desde el PRD. Con tales oportunidades para los que se favorecen sin medida, no existe más conclusión que aquella que reza: “la mezquidad de los gobernantes oaxaqueños busca que el poder quede entre quienes en los subterfugios operan como equipo de la ‘alternancia’; los ‘préstamos’ de la clase gobernante se exigen sin perjuicios de la renta acumulada que no se duda en disponerla con presiones temerarias.” Así las cosas, ¿cuándo consideran los políticos de la izquierda oaxaqueña pasar al círculo ‘virtuoso’?

Twitter:@JNMIJANGOS

http://www.noticiasnet.mx/portal/oaxaca/opinion/330201-izquierda-consumista-ataca-nuevo
 (Publicado en +Noticiasnet.mx Voz e Imagen de Oaxaca, 26/02/2016, p.10A)


domingo, 31 de enero de 2016

JUCHITECOS, EN TRÁNSITO A LA MODERNIDAD

JUCHITECOS, EN TRÁNSITO A LA MODERNIDAD

José Noé Mijangos Cruz

Siguiendo la tendencia de los laicos sonorenses (Aguilar Camín dixit) que ya figuraban en el concierto político nacional, Juchitán obtuvo su carta de naturalización ‘secular’, desde que se consolida el liderazgo de Heliodoro Charis Castro, aproximadamente por el año de 1919. Aunque alguna revisión de la literatura sociológica lo ubica como un cacique regional, habría que reconocerle su visión participativa en un momento clave del proceso posrevolucionario, luego de intervenir en batallas si no decisivas, por lo menos interesantes en el terreno militar, muy cercano al caudillo sonorense asesinado en Coyoacán; batallas que también lo llevaron a tener cercanía con quien ahora vive entre los istmeños en un busto memorable en Ixtepec visitado ante la indiferencia de los lugareños: Joaquín Amaro.

Juchitán ha jugado bien su carta de ‘secular’, debido a que en ocasiones ha justificado su situación de religión titular, aludiendo al santo patrón de los juchitecos no conversos: San Vicente Ferrer. Más recientemente, después de su incursión en los gobiernos municipales desde la oposición al gobierno priista, los gobiernos juchitecos han sido tolerantes y hasta han promovido (el actual presidente municipal Saúl Vicente Vázquez aparece en algunas publicaciones de Facebook, ante el podio dominical de alguna religión protestante) la intercesión de religiones no afines al Vaticano, generando una avalancha de sectas fundantes en buena parte de su metrópoli. Los seculares puros, aún no existen como algo evidente, pero se encuentran en formación, sobre todo los ‘gnósticos’, pues la conciencia de bastarse a sí mismos como progresión social, se ha frenado por la rentabilidad que llega a tener la demanda de servicios religiosos prestados bajo medidas de privilegio.

En 1983, tras el despliegue militar en el ayuntamiento opositor juchiteco (Sergio Zermeño dixit), se propicia un detonante de preocupación para el régimen en turno, que percibió ese brote como una neuralgia que podría impactar a buena parte de la región. No fue así. Los efectos que contrarrestaron este deslinde juchiteco, se hicieron notar con la correa de transmisión con que el gobierno de Oaxaca contaba para impedir su propagación: Santo Domingo Tehuantepec y Salina Cruz. Los subsidios a estos dos municipios, que en contraste los sumió en más depresión financiera, actuaron sobre todo, como muelle propagandístico de que la rebeldía juchiteca no tendría futuro. Incluso, durante la ‘guerra sucia’ que se implementó para su desgaste combativo, hizo que algunos líderes de la COCEI perseguidos, crearan una estrategia de no hacer visible sus movimientos, allegándose de medios que blindaron sus intereses, que aunque escasos, deslegitimaban la persecución policiaca y militar a estos agentes del cambio en Juchitán. Fue así como de gobernador de esos años, Pedro Vásquez Colmenares fue promovido a dirigir la dirección de investigación y seguridad nacional (DISEN).

Con el tiempo, los ‘subversivos’ se han convertido, como una compensación peculiar de administrar los recursos municipales y legislativos, en empresarios o por lo menos en sujetos con comodidades patrimoniales en crecimiento, llegando incluso a tener casas de diseñadores o desarrolladores inmobiliarios e inversiones de capital. La política para los ‘subversivos’ se ha deslucido, luego que Héctor Sánchez López lo depreciara en sus viajes presidenciales zedillistas haciendo turismo parlamentario, alentando la disputa de los sobrevivientes de aquella generación de luchadores sociales: piden también su parte de aquella demanda por trascender su lucha, algo así como exigir el pago de bonos por impuestos de guerra. Es probable que dos de ellos no pidieran nunca nada a cambio: Víctor Yodo, a la postre ‘martir’ y Enedino Jiménez, sin ambiciones desmedidas.

Desde la comisión política del PRD, los juchitecos operaban para que las suplencias a las senadurías, las diputaciones plurinominales y las diputaciones locales, se dieran a las huestes de la COCEI, en donde los ex presidentes municipales de Juchitán o líderes morales de la COCEI se vieran beneficiados. Incluso llegaron a ser el 1-2 en la senaduría 2000-2006, la fórmula propietaria y suplente de la primera minoría con Daniel López Nelio Santiago y Oscar Cruz López, pues a la muerte del primero, el segundo juchiteco ya estaba listo para seguir dejando a Juchitán en el mismo plano del fuero ‘patricio’.

Juchitán se toma su tiempo para crecer y apostarle a seguir fortaleciendo a su sociedad crítica. Nada le acelera el paso. De hecho, un punto a su favor, ha sido cuestionar lo que llega de lejos sin despreciar la modernización. A diferencia de Santo Domingo Tehuantepec, el poblado de Juchitán se basta a sí mismo para saber que existe, no se inventa un pasado, ni se asegura un porvenir acrítico (Carlos Fuentes dixit). A diferencia del Salina Cruz ‘queda bien’, Juchitán se toma su tiempo para cuestionar lo que prevalece como agenda pendiente, desalienta triunfalismos exacerbados y motiva una paz que sabe por qué no reclama ciertos espacios de rapiña institucional: un distrito que a nivel federal es ganado por el PRI como señal del ‘no pasarán’ que si bien no la COCEI, pero sí el PRD gana, como trueque superlativo en el distrito colindante, el V, que en los últimos trienios ha correspondido representar a Carlos Altamirano Toledo-Carol Antonio Altamirano-José Antonio Estefan Garfias: beneficiados de la pobre colonización coceista en ese distrito, de líderes mercenarios de diversas procedencias y de cúpulas perredistas que se prestan a negociar el tráfico de decisiones de la información de la que se tiene noticia de primera mano.

Twitter:@JNMIJANGOS

http://www.noticiasnet.mx/portal/oaxaca/opinion/local/326164-juchitecos-transito-modernidad
(Publicado en +Noticiasnet.mx Voz e Imagen de Oaxaca, 31/01/2016, p.11A)


martes, 12 de enero de 2016

LA CORTE DE LOS DELATORES

LA CORTE DE LOS DELATORES

José Noé Mijangos Cruz

Toda sociedad es vista como una aproximación de lo que el estereotipo le permite participar con el dedo flamígero de la delación. De una u otra forma, verse rebasada por la escasez de trabajo, explotación manufacturera, excesivos intereses sobre créditos, precios a la alza, subsidios cedidos como promesas de campaña y condicionados sobre clientela electoral, hechos delictivos comunes con el despropósito de agenciarse ingenuamente una plaza sitiada por delincuentes profesionales, desinformación de medios que trafican con chantajes o cuotas que permiten mercenarizar el estado de cosas existentes hasta ahora, empresarios que escalan operaciones ilícitas en una afán de obtener ganancias desmedidas, son sólo algunos planteamientos que una sociedad sospecha debe incentivar desde la denuncia.

Sin más elementos que la participación del cómo fue, personas ingenuas patrocinan hechos que sucedieron afectando otros intereses que no siendo los suyos, llevan agua al molino de fiscalías, juzgados y hasta corporaciones policiacas. En un experimento fallido, la crueldad de ofrecer una recompensa, hace que los supuestos programas de 'testigos protegidos' sean válidos por unos instantes, hasta que la vulnerabilidad los coloque en la 'mira' si no es que en el 'chivateo', que proviene generalmente de quienes supuestamente arriesgan la vida por aquellos delatores.

La Corte de los Delatores o la República de los Delatores, permite la excitación de un público que tiene acceso a supuestas denuncias de diputados desde la grabación en video que se publica en las redes sociales. Nunca es un mecanismo efectivo abrir el pico en la asamblea, si sólo se persigue el protagonismo. Estos legisladores ingenuos, siguen recurriendo a la vociferación de sus opiniones personales, atacando inocuamente intereses de actores políticos de relevancia. Atacan a la persona, nunca a sus acciones, hechos, distorsiones de tales ocupaciones estratégicas que a juicio del legislador son inadecuadas.

La gente se regodea de un mundillo de ocupaciones que los mantiene gratuitamente en ascuas, paga por ver violencia en las calles, consume hechos sangrientos, se suscribe a canales de YouTube que patrocinan flagrancia o distorsión informativa, le da 'me gusta' a escenas de linchamientos, rubrica tuiters de cuentas puestas en duda de pertenecer a fugitivos, aspira a una vida como la de ellos y se siente en ambiente si el escenario donde se encuentra se parece de refilón al de los protagonistas de esas vidas caras y al margen de la ley.

Ahora mismo se debate si dos personajes del mundo del cine, un estadunidense y una mexicana, encubrieron a un fugitivo que figuraba hasta hace poco como el más buscado en la agencia norteamericana para el control de drogas, cuando en realidad debería debatirse, si dichos actores encubrieron una acción desleal e ilegal para entregar mediante una conspiración a este fugitivo. De hecho, en las redes sociales ya se debate el Hashtag #MiSeanCumplida, que a reserva de a dónde llegue esta discusión, lo vital aún no lleva viso de esclarecerse.

Ahora mismo se denuncia todo de manera mediática, se ofrece casting en televisoras que cuentan sus días que les faltan por desempeñarse ante una 'gerontoaudiencia' que todavía espera sentada en una butaca su programa favorito. Una audiencia que en materia de uso de tecnología es no sólo 'migrante', sino también errática en satisfacer requerimientos de consumo, donde la oferta (te ayudo a distorsionar la realidad), ya no se compara con la pírrica demanda de programas que por su prolongada presencia en medios terminan por envejecer la historia de quienes se preguntan si el show debería continuar.

Existen historias de delatores famosos que han sobrevivido a guerras sostenidas por grupos delincuenciales en su honor, aunque no se sabe por cuanto tiempo. La sociedad delatora ahora mismo se encuentra activa, aunque no sepa para quien trabaja o a quién beneficiará tal nivel de sospecha que se autoriza evidenciar.

Twitter:@JNMIJANGOS

(Publicado en +Noticiasnet.mx Voz e Imagen de Oaxaca, 12/01/2016, p. 10A)


martes, 22 de diciembre de 2015

DEL MARKETING AL PARTIDO VERDE

DEL MARKETING AL PARTIDO VERDE

José Noé Mijangos Cruz 

La era de los partidos ha llegado a su fin. Después de ver la contienda electoral como una competencia que supusiera una 'vendimia deshonesta de caballos' (horse trading) a la usanza gringa o el 'adelgazamiento de la leche' (mercato delle vacche) como le nombran los italianos, la partidocracia ha tenido que doblegarse, al grado que incluso algunos partidos ya propician la renta de sus candidaturas a simpatizantes (antes sólo se reservaba a los militantes). 

La 'modernidad sólida', hacía que los partidos debatieran temas de fondo, propiciando posturas que fluctuaban desde un control férreo reservado a la 'derecha' o la amplitud de libertades que se atañían a la 'izquierda'. Lo que se consideró el 'centro', no era más que el populismo de los partidos oficialistas que aunque matriculados en la 'democracia cristiana internacional' o la 'internacional socialista', a veces no había más que hacer su propio núcleo ideológico de decisión como en su momento fue la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL).

Hace mucho, Claus Offe, al tratar el tema de los nuevos movimientos sociales, se refirió al 'movimiento verde internacional' como formando parte de un sinsentido democrático, que sin embargo, posibilitaba el plus sobre una ganancia electoral asumiendo bajo perfil y permitiéndose estabilidad participativa, negándose a afrontar temas complejos y rentabilizando la concepción de una mejora medioambiental empleada como efecto de consumo; una necesidad instrumental de los países del primer mundo que este movimiento haría posible.

En México, el Partido Verde, ha tenido el tiempo suficiente para debilitar las estructuras institucionales, desde una representación que ha hecho de sus acriticismos, la burla de una nación proporcionalmente ajena al rol participativo, que no se reconoce en las disputas electorales o que la modernidad no le ha permitido observarse como espectador siquiera. Con el acomodo de prácticas occidentales, el Partido Verde ha acaparado un bastión importante de votantes, desde los negligentes filtros de los árbitros electorales, catalizando el efecto democrático o de participación civil desde los subsidios que se le otorgan a su cuenta corriente, hasta los que corresponden a sus gastos de campaña.

En Oaxaca, los partidos que se coaligan con el Partido Verde, últimamente, en algunos distritos, han estado a punto de perder cargos de mayoría relativa, por la asimetría del cómo percibe la gente un registro en una contienda, por ejemplo, la presidencial, y otra que se bifurca en algún distrito en particular, debido al registro independiente del Partido Verde, lo que da como resultado la anulación de boletas distritales del partido que lo acompaña en la presidencial pero no en la distrital; karma que estuvo a punto de comprometer candidaturas de personajes que hoy desean la gubernatura del estado. 

De caras bonitas y edades estereotipadas para la acción dinámica de un pueblo que ofertaba a sus experiencias lúcidas de cabellos entrecanos, el Partido Verde echó abajo mitos de que la 'curva crítica' no era posible, rentando la opinión sesgada del votante cautivo hacia "penas de muerte" para quienes infringen delitos graves, luciendo espectaculares de subsidios a la adquisición de fármacos, en donde bajo el resguardo del sistema político propicia la frivolidad y la irresponsabilidad de la gobernanza global. Uno de sus dirigentes, gozó del cajón de sastre que le confeccionó a su medida el fuero senatorial.

Recientemente, el caso Arturo Escobar, ha sostenido la tesis de que el régimen actual, siempre pragmático, estudia la situación de deshacerse de este maridaje con el Partido Verde, pues el ahora Fiscal Especial para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE), si bien en tono suspicaz le fragua una investigación en su contra, ninguna fiscalía pudo llegar tan lejos, de no ser por la contemplativa insumisión que le dicta el aparato de Estado mexicano. Ese agravio sigue un curso semejante en el Instituto Nacional Electoral (INE), a través de la Unidad Técnica de Fiscalización, con la reciente multa que se perfila imponer al Partido Verde. 

@JNMIJANGOS

(Publicado en +Noticiasnet.mx Voz e Imagen de Oaxaca, 22/12/2015, p. 10A)